Homenaje póstumo a Juan Pablo II

Memoria y gratitud

Sumario

1. Introducción biográfica 2. Juan Pablo II: hijo de la piedad popular. 3. La nueva evangelización: columna vertebral del magisterio de Juan Pablo II. 4. Juan Pablo II y la religiosidad popular andaluza. 5. Algunas conclusiones para nuestra acción pastoral. 6. Vida en cifras de un pontificado

1. Introducción biográfica

El pasado dos de abril, con la muerte de Juan Pablo II, se cerró un pontificado de más de un cuarto de siglo, en concreto, veintiséis años, marcados por la fuerte personalidad del polaco Carol Wojtyla. El Papa murió en la vigilia del domingo octava de Pascua, que él mismo consagró a la divina misericordia. La prensa escrita de ese domingo anunciaba al mundo su muerte con titulares que resumían una vida llena de ricos matices calificando su pontificado como el “más fecundo”, a su persona como “el atleta de Dios”, y a su magisterio como “el párroco del mundo”, o “el maestro de la verdad” .Octogenario y enfermo sus comparencias públicas pulverizaban los récords de las estrellas de rock. Cuatro millones de personas le recibieron en su visita a Manila en 1995. Su biografía nos muestra la vida de un hombre políglota, actor, periodista, montañero, esquiador y, al tiempo, con una infancia y juventud en extremo difíciles que le prepararían para luchar contra el régimen comunista e incluso sufrir las consecuencias sometido a trabajos forzados. Todos conocemos, más o menos su biografía, de ahí que no me extienda en más detalles, pero si tuviera que resaltar un momento de su vida ejemplar escogería sin duda la estampa evangélica del perdón al turco Mohamed Alí Acga que, como se sabe, el día 13 de mayo de 1981, fiesta de la Virgen de Fátima, intentó matarlo en la Plaza de San Pedro.

La vida del Papa Juan Pablo, su obra y su magisterio, justifican sobradamente que le dediquemos un espacio agradecido en este número de la revista Alto Guadalquivir centrándonos en su magisterio en torno a la religiosidad popular y, más en concreto, la religiosidad popular andaluza.

Mi reflexión, por tanto, girará en torno a cuatro epígrafes en los que pretendo presentar una parte del poliédrico magisterio de Juan Pablo II para finalizar con unas breves conclusiones que nos pueden ayudar para nuestra acción pastoral y una breve reseña de su magna obra magisterial y pastoral.

2. Juan Pablo II: hijo de la piedad popular

Juan Pablo II comenta en unas páginas bellísimas de su libro autobiográfico, Don y Misterio (BAC, 1996), las influencias de su vocación en las que subyace una honda, y a la par sencilla, educación cristiana dentro del ámbito del catolicismo popular polaco.

El Papa señala en primer lugar a su familia como escuela donde vive y recibe el don de la fe. Comenta “que su padre era un hombre profundamente religioso (p.35)... sucedía a veces que me despertaba de noche y encontraba a mi padre arrodillado, igual que lo veía siempre en la iglesia parroquial” (p.36).

El Papa valora la experiencia de vida con el realismo cruel que en su niñez y juventud siempre le acompañó y de este modo señala la gran influencia en su vida del trabajo manual por el que “sabía bien lo que significaba el cansancio físico”... El joven Wojtyla aprovecha el trabajo para “conocer el ambiente de los obreros, sus familias, sus intereses, su valor humano, su dignidad”... “Hice amistad con muchos obreros. A veces me invitaban a su casa. Después, como sacerdote y obispo, bauticé a sus hijos y nietos, bendije sus matrimonios y oficié funerales de muchos de ellos...” (p. 37).

El Papa agradece la formación que recibió en su parroquia de Debniki, dedicada a san Estanislao de Kostka, en Cracovia, encargada a los PP. Salesianos. Dirá “que el ambiente salesiano ha tenido un papel importante en el proceso de formación de mi vocación ... allí aprendí los métodos elementales de autoformación”... (pág. 38). No hemos de olvidar aquí la intuición pastoral de san Juan Bosco ni a sus oratorios festivos preparación para tantos encuentros del otrora Papa con la juventud.

Gran influencia tienen también los padres carmelitas descalzos con quines hace ejercicios espirituales y donde trata al padre Kazimierz Filglewicz del que dirá el Papa que “fue su confesor y guía espiritual ... gracias a él me acerqué a la parroquia, fui monaguillo ... iba a confesarme con él” (pp .41-42 ) .

De todos es conocida la devoción del Papa a la Virgen María y su consagración con el tantas veces vitoreado “Totus tuus”. El Papa comentará que la veneración a la Madre de Dios en su forma tradicional me viene de la familia y de la parroquia de Wadowice. “Recuerdo, en la iglesia parroquial una capilla lateral dedicada a la Madre del Perpetuo Socorro, a la cual por la mañana, antes del comienzo de las clases, acudían los estudiantes del instituto. También al acabar las clases ... En Wadowice había sobre la colina un monasterio carmelita ... devoción al escapulario de la Virgen del Carmen ... Allí recibí el escapulario, creo que tendría diez años, y aún la llevo ... De este modo, tanto en la iglesia parroquial como en la del Carmen se formó mi devoción mariana durante los años de la infancia y de la adolescencia ... Devoción a Maria Auxiliadora ... devoción al rezo del ángelus ...” (pp.42-45)

3. La nueva evangelización: columna vertebral del magisterio de Juan Pablo II

El eje impulsor de la acción pastoral de Juan Pablo II se ha conocido en los términos de nueva evangelización. En 1979, Juan Pablo II, emplea la primera vez la expresión nueva evangelización en su tierra natal de Polonia pero todavía sin el contenido que adquirirá más adelante. En 1983, ante la Asamblea del Celam, en Haití, el papa dice que América Latina necesita una evangelización nueva. Nueva en su “ardor, métodos y expresiones”. En 1984, en Santo Domingo, en los actos de una novena de preparación ante el emblemático 1992, el Papa traza un proyecto de lo significa una nueva evangelización. En 1985, en la Asamblea de obispos europeos, el Papa habla de que Europa necesita una nueva evangelización. El mismo año de 1985, el Papa tiene un encuentro con los cardenales y les señala que “la Iglesia tiene que comprometerse en una nueva evangelización”. A partir de ese año todo el magisterio de Juan Pablo II desarrolla estos conceptos.

Anteriormente, ante los albores del simbólico año 2000, Pablo VI soñaba con una Iglesia rejuvenecida capaz de impulsar en el mundo la que él denominaba la civilización del amor. Juan Pablo II ha querido concretar el deseo en un compromiso y en un proyecto: una Nueva Evangelización, que implica primariamente una evangelización de la propia Iglesia, que la haga “nueva en su ardor, en sus métodos y en su expresión” (Juan Pablo II, Discurso a la Asamblea del CELAM, Haití, 1983.). “Evangelizadora, la Iglesia comienza por evangelizarse a sí misma. Comunidad de creyentes, comunidad de esperanza vivida y comunicada, comunidad de amor fraterno, tiene necesidad de escuchar sin cesar lo que debe creer, las razones para esperar, el mandamiento nuevo del amor ... La Iglesia siempre necesita ser evangelizada, si quiere conservar su frescor, su impulso y su fuerza para anunciar el evangelio” (EN 15,5).

El papa Juan Pablo II en el saludo inicial de su primera visita a España señalaba el camino a seguir para “recobrar el vigor pleno del Espíritu, la valentía de una fe vivida, la lucidez evangélica iluminada por un profundo amor al hombre hermano: diálogo, promoción de la justicia, atención especial a los más pobres, elevación humana y moral del pueblo, inculturación de la fe, convivencia respetuosa de las legitimas opciones de los demás, junto con la defensa valiente de las propias” (Saludo inicial, Barajas, 31 X 1982).

La nueva evangelización de la que habla el Papa es, pues, un proyecto y un compromiso. Pretende ilusionar y concienciar a la comunidad cristiana de que ella es la autora y agente de su propio proyecto que está sujeto, evidentemente, a las coordenadas espacio-temporales y al bagaje y situación histórica del momento presente. No existen fórmulas uniformes. Al repasar la bibliografía sobre religiosidad popular, salta a la vista que hay dos opciones enfrentadas más o menos abiertamente en el diagnóstico pastoral, surgidas de la diferente valoración de la religión del pueblo. Otro fenómeno a tener en cuenta en esta dialéctica de valoración y rechazo o infravaloración es la persistencia del secularismo, alentado por el estilo de vida de la sociedad contemporánea y por el fenómeno de la postmodernidad. Por último, hay que tener presente que el despertar de un interés por manifestaciones religiosas tradicionales, que son parte del patrimonio cultural del pueblo se nota la huella secularizadora como los diversos intentos de manipulación, preferentemente política.  La fe está inserta en un pueblo concreto que, en nuestro caso, es Andalucía y es resultado de notables intentos catequéticos y evangelizadores. En estos últimos años se ha reflexionado mucho y desde distintas ópticas sobre la inculturación de la fe en Andalucía al igual que sobre todos los aspectos de la religiosidad popular (Cf. . J.Duque, “Aspectos sociales y religiosidad popular andaluza”, Communio (Sevilla), n. 10, 1977, pp. 131-154; L. Maldonado, “Religiosidad popular andaluza”, Communio (Sevilla), n. 19, 1986, pp. 157-178; U. Alonso del Campo, “Notas para una reflexión sobre la religiosidad popular andaluza. Aclaración metadológica y elementos básicos”, Communio (Sevilla), n. 10, 1977, pp. 63-130).

Nada extraño, pues, que en el magisterio de Juan Pablo II nos encontremos una invitación frecuente a prodigar una catequesis inculturada que armonice la vivencia cristiana con el entorno socio-cultural de cada colectividad (Juan Pablo II, “Anunciar la Buena Noticia a todas las Culturas”, Discurso al Consejo Pontificio para la Cultura, Iglesia y Culturas, n. 3, 1985, pp. 5-6.7).

4. Juan Pablo II y la Religiosidad popular andaluza

Este tema ha sido estudiado con detenimiento por el eminente profesor P. Castón Boyer de la Facultad de Teología de Granada.

El Papa Juan Pablo II ha hecho abundantes reflexiones sobre la religiosidad popular andaluza a través de discursos, alocuciones y homilías. Con frecuencia intervino haciendo alusión al tema con motivo de las visitas  “ad Limina” de los obispos andaluces a Roma, en sus dos visitas a Andalucía en 1982 y 1993, y, también, con ocasión de algunas de las peregrinaciones de Hermandades y Cofradías a la ciudad de Roma. Fue particularmente importante la homilía que tuvo en Roma con ocasión del Jubileo del año santo de la Redención en 1984 en el marco de un masivo encuentro de cofradías.

También, como telón de fondo, hemos de tener presente para el desarrollo de nuestro epígrafe la reciente publicación del Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos (2002), auspiciado por Juan Pablo II.

Los documentos del Papa son un ejemplo por el intento inequívoco de aplicar la fe a un pueblo concreto y aceptar los valores positivos de su cultura. Mucho tenemos que hacer en Andalucía para que nuestra reflexión se convierta en un pensamiento propio e inculturado sin copiar formas extrañas a nuestra idiosincrasia. En efecto, para Juan Pablo II la religiosidad popular es “una fe que se ha hecho cultura”. Con esta expresión animaba a las hermandades en el Rocío a dar “testimonio de los valores cristianos en la sociedad andaluza y española” (Juan Pablo II, “Saludo a los fieles en el Santuario del Rocío”, en Juan Pablo II en España, Año 1993, Madrid, Edice, pp. 46-49.9).

El Papa ha entendido que la fe cristiana de los andaluces ha engendrado expresiones culturales propias y lo expresa como en su despedida de el Rocío diciendo que “he pedido a María que siga concediéndoos, en la alegría de vuestra forma de ser, la firmeza de la fe...” (Ibidem, p. 49).

Rara es la vez que el Papa habla de la religiosidad andaluza sin hacer referencia a esta dimensión cultural que contienen estas manifestaciones religiosas. Dimensión cultural que en Andalucía se reviste de características muy particulares. Así a los obispos andaluces les decía en 1982 que los pueblos andaluces “hunden sus raíces en la antigua tradición apostólica, han recibido después numerosas influencias culturales, que les han dado características propias. La religiosidad popular que de ahí ha surgido, es fruto de la presencia fundamental de la fe católica, con una experiencia propia de lo sagrado, que comporta a veces la exaltación ritualista de los momentos solemnes de la vida del hombre, una tendencia devocional y una dimensión muy festiva” (BOE, Año X, Marzo-Abril 1982, nº 2, p. 287).

Pero es una cultura que se institucionaliza con el cristianismo y que no debe volver la cara a los valores cristianos, a sus orígenes como nos quieren hacer ver los ideólogos de última generación. Las manifestaciones religiosas populares deben ser expresión de la fe de sus participantes. Otro tema al que habrá que dedicar esfuerzos para purificar conceptos. El Papa nos decía: “en las raíces profundas de este fenómeno religioso y cultural, aparecen los auténticos valores espirituales de la fe en Dios, del reconocimiento de Cristo como Hijo de Dios y Salvador de los hombres, del amor y devoción a la Virgen y de la fraternidad cristiana, que nace de sabemos hijos del mismo

Padre celestial” (Ibidem).

Más adelante, en esta misma alocución, insiste el Papa afirmando que no se puede separar la religiosidad popular de la fe. “En efecto, afirma Juan Pablo II, desligar la manifestación de religiosidad popular de las raíces evangélicas de la fe, reduciéndola a mera expresión folclórica o costumbrista seria traicionar su verdadera esencia” (Ibidem).

Para Juan Pablo II la religiosidad popular en Andalucía se ha desarrollado sobre todo alrededor de tres misterios o verdades del cristianismo: la Pasión del Señor, el Sacramento de la Eucaristía y la devoción a María Santísima. En la visita “ad Limina” de 1982 les dice a los obispos que de modo especial deben “fomentar y canalizar las tres devociones peculiares, que han sido desde hace siglos, y continúan siéndolo todavía, objeto de predilección en la religiosidad popular de vuestras gentes. Me refiero a la devoción a Jesucristo en el misterio de la Pasión y en el Sacramento de la Eucaristía, así como a la devoción a su Madre Santísima en los misterios de dolor, gozo y de gloria” (BOE , o. c , p. 287). Estas mismas ideas las volvió a repetir en Granada en la homilía ante los educadores en la fe.

En su última visita a Sevilla, en la homilía “Statio Orbis” del Congreso Eucarístico, recordaba la devoción a la eucaristía de Sevilla, ciudad que en ese momento simbolizaba toda Andalucía: “Hoy vuelvo a tener la dicha de encontrarme bajo el cielo luminoso de Sevilla, ciudad de larga y profunda devoción eucarística y mariana, precisamente en la solemnidad del Corpus Christi, que tanto arraigo tiene en la religiosidad popular” (Juan Pablo II, “Homilía”. Misa de clausura del Congreso Eucarístico Internacional, en Juan Pablo II en España. Año 1993, Madrid, Edice, 1993, p. 25.)

El Papa en la clausura del Congreso pone especial interés en mostrar la íntima relación que existe entre la Eucaristía y la evangelización: “Del altar eucarístico, corazón pulsante de la Iglesia, nace constantemente el flujo evangelizador de la palabra y la caridad. Por ello, el contacto con la Eucaristía ha de llevar a un mayor compromiso por hacer presente la obra redentora de Cristo en todas las realidades humanas. El amor a la Eucaristía ha de impulsar a poner en práctica las exigencias de justicia, de fraternidad, de servicio, de igualdad entre los hombres” (...) “El sacramento de la Eucaristía no se puede separar del mandamiento de la caridad. No se puede recibir el cuerpo de Cristo y sentirse alejado de los que tienen hambre y sed, son explotados o extranjeros, están encarcelados o se encuentran enfermos. Como afirma el Catecismo de la Iglesia católica: La Eucaristía entraña un compromiso en favor de los pobres: Para recibir en la verdad el Cuerpo y la Sangre de Cristo entregados por nosotros, debemos reconocer a Cristo en los más pobres, sus hermanos” (n. 1397) (Ibidem, p. 27).

Juan Pablo II piensa que la religiosidad popular es uno de los muchos caminos que existen en la Iglesia para la santificación personal de los fieles cristianos e, igualmente, puede ser un instrumento muy útil de pastoral para la evangelización de nuestra sociedad, siempre que se den las exigencias evangélicas.

El Papa habla casi siempre de la necesidad de completar o de robustecer algunos aspectos de la religiosidad popular y señala que para ese robustecimiento espiritual se consigue a través de un mayor compromiso evangelizador. Al mismo tiempo, habla también, de la necesidad de purificar la religiosidad popular. En la alocución citada en el Rocío decía el Papa que las peregrinaciones y actividades de las Hermandades “tienen mucho de positivo y alentador, pero se ha acumulado también, como vosotros decís, polvo del camino, que es necesario purificar”. Y para el Papa la purificación consiste en ser capaces “de dar a estas raíces de fe su plenitud evangélica (. ..) Todo lo que sea desconectar las expresiones religiosas populares de sus raíces cristianas sería

traicionar su verdadera esencia” (Juan Pablo, “Saludo a los fieles en el Santuario ...”, o.c., p. 47)

Por último, señala el Papa que la celebración eucarística de cada domingo es la fiesta cristiana siempre repetida e indica que, sobre todo, la pascua anual de resurrección es la cumbre de la fiesta y de la liberación cristiana, es la verdad central de nuestra fe.

5. Algunas conclusiones para nuestra acción pastoral

El magisterio de Juan Pablo II exige por nuestra parte una recepción y una aplicación pastoral. En este último apartado quiero señalar algunas orientaciones y sugerencias para nuestra acción pastoral que son legado de un magisterio pontificio fecundo.

La evangelización de la religiosidad popular ha de promover en las comunidades cristianas grupos-fermento como hizo Jesús con la elección de los Doce. Ellos irán progresivamente cambiando las patologías de la religiosidad popular sin provocar una ruptura siendo en el pueblo agentes de cambio y transformación.

La evangelización consistirá siempre en transmitir valores y actitudes evangélicas y no exclusivamente poner todo el empeño en el cambio de las prácticas exteriores. Lo que cualifica una religiosidad no es la exterioridad de la práctica sino la actitud interior. Cuando se ayuda a descubrir mejores motivaciones, la práctica exterior comienza a mejorarse. Apoyar el desmontaje de cosas, tradiciones, ... sin promover elementos de sustitución en sintonía con el alma y la cultura del pueblo, es dejarle en el vacío religioso y puede conducir a una mayor descristianización.

La evangelización de la religiosidad popular no puede aplicar de partida los ideales teológico-pastorales puros. Una cosa es el ideal hacia donde caminamos y, otra cosa, es la situación y el momento presente que vivimos y compartimos con el pueblo. Llegado a este punto nos ilumina en gran manera contemplar algunos aspectos de Jesucristo para acercarnos con mirada distinta al mundo del catolicismo popular. Jesucristo, no sólo no rechaza las manifestaciones de piedad popular , sino que vive inserto en ella: nació y creció en un ambiente típico de religiosidad popular y asume en su vida las prácticas institucionales de Israel. En efecto, Jesucristo fue presentado al Templo como los pobres, asiste a la sinagoga, sube a Jerusalén por la fiesta de Pascua, celebra la Cena Pascual, cuando cura a leprosos y se atiene a las normas que había dadas al respecto, ama al Templo y a Jerusalén y llora ante la visión de su destrucción, ... Vive, asume y valora las prácticas populares de su tiempo con respecto al ayuno, la limosna ... Emplea saliva y barro para curar. Asiste a las celebraciones de bodas y respeta a las plañideras en los funerales, ... El lenguaje de Jesucristo es popular y no académico. Recuerda textos de la Sagrada Escritura pero muy conocidos por el pueblo. Utiliza refranes, dichos populares y datos de la vida del pueblo (Cf. G. Mattai, “Religiosidad popular”, en: S. de Fiores y T. Goffi (dir), Nuevo Diccionario de Espiritualidad, Madrid, 3ª ed, Paulinas, 1983, p. 1213.).

El arte puede ser un gran medio al servicio de la evangelización también hoy en nuestros días y en una cultura técnica, positiva y racional. El arte es el mejor libro que el pueblo sabe leer e interpretar. El pueblo crea sus formas artísticas y las convierte en tradiciones que habrá que cuidar, orientar y acompañar para que no deriven en formas antievangélicas. El pueblo valora más lo afectivo y emocional que lo intelectual. Este aspecto hay que tenerlo muy presente a la hora de evangelizar. Fue la intuición de muchos pioneros en la pedagogía de la evangelización cuando, para llegar a las masas populares, incluyeron en las catequesis el teatro, las procesiones y la veneración a las imágenes.

Es importante formar pastores y fieles cristianos laicos que tengan un gran respeto por la cultura y religiosidad del pueblo y que, al mismo tiempo, posean conocimientos históricos y científicos para llevar el Evangelio, de ayer y hoy, siempre nuevo, a todas las gentes sin colonialismos culturales buscando la esencialidad de la fe que siempre irá más al fondo que a las formas. Los medios serán útiles en la medida que

estén bien empleados por el pastor y cumpla su objetivo primordial que no es otro que la de acercar a las gentes a Dios, construir la fraternidad y sirvan como una opción por los más pobres y como compromiso, paciente y progresivo, para sacarles de sus pobrezas.

6. Vida en cifras de un Pontificado

Ningún otro Papa se ha encontrado con tantas personas: casi 18 millones de peregrinos han acudido a las más de 1.160 Audiencias generales de los miércoles. A ese número hay que sumar los participantes en audiencias especiales (unos 150-180.000 al año) y en ceremonias religiosas (más de 8 millones sólo durante el Gran Jubileo de 2000), así como los cientos de millones de asistentes a los actos programados durante sus viajes pastorales dentro y fuera de Italia.

Se ha entrevistado también con numerosas personalidades de gobierno, durante las 38 visitas oficiales a la Santa Sede, las 738 audiencias o encuentros con Jefes de Estado y las 245 con Primeros Ministros.

Juan Pablo II ha presidido 52 ceremonias de canonización y 147 de beatificación, en las que ha proclamado un total de 482 santos y 1.348 beatos.

Ha publicado 14 Encíclicas, 15 Exhortaciones apostólicas, 11 Constituciones apostólicas y 45 Cartas apostólicas. También 5 libros.

Ha convocado 9 consistorios, durante los que ha creado 231 cardenales (más 1 “in pectore”), y 6 asambleas plenarias del Colegio Cardenalicio, así como 15 asambleas del Sínodo de los Obispos: 6 ordinarias (1980, 1983, 1987, 1990, 1994, 2001), 1 general extraordinaria (1985), y 8 especiales (1980, 1991,1994, 1995, 1997,1998  y 1999).

Ha realizado 104 viajes pastorales fuera de Italia, y 146 por este país. Además, como Obispo de Roma ha visitado 317 de las 333 parroquias romanas.

Diferentes incidencias médicas le han obligado a ingresar 8 veces en el Policlínico Gemelli, donde ha permanecido más de 150 días.

Santos y beatos

● Ceremonias de canonización: 52 (14 fuera de Roma) + 1 decreto de confirmación de culto inmemorial.

● Santos proclamados: 482 (401 mártires y 81 confesores). De ellos, 25 españoles (11 mártires y 14 confesores)

● Ceremonias de beatificación: 147 (61 fuera de Roma) + 4 decretos de confmnación de culto inmemorial

● Beatos proclamados: 1.348 (1.031 mártires y 317 confesores). De ellos, 496 españoles (461 mártires y 35 confesores).

● Siervos de Dios beatificados y canonizados por Juan Pablo II: 91 (52 mártires y 39 confesores).

documentos publicados

● 14 Encíclicas

-Redemptor hominis (4-III-1979)

-Dives in misericordia (30-XI-1980)

-Laborem exercens (14-IX-1981)

-Slavorum apostoli (2-VI-1985)

-Dominum et vivificantem (18- V-1986)

-Redemptoris Mater (25-III-1987)

-Sollicitudo rei socialis (30- XII -1987)

-Redemptoris missio (7-XII-1990)

-Centesimus annus (1-V-1991)

-Veritatis splendor (6-VIII-1993)

-Evangelium vitae (25-III-1995)

-Ut unum sint (25- V-1995)

-Fides et ratio (14-IX-1998)

-Ecclesia de Eucharistia ( 17 -IV-2003)

● 11 Constituciones Apostólicas, entre ellas:

-Sapientia christiana (15-IV-1979), sobre la educación católica

-Sacrae disciplinae leges (25-1-1983), promulgaci6n del Código de Derecho Canónico

-Pastor Bonus (L1S- VI- 1988), sobre la reforma de la Curia Romana

-Fidei depositum (11-X-1992), promulgación del Catecismo de la Iglesia Católica

-Universi dominici gregis (22-II-1996), sobre la reforma del Cónclave.

●13 Exhortaciones apostólicas (todas ellas post-sinodales, salvo Redemptionis donum y Redemptoris Custos):

-Catechesi tradendae (16-X-1979), sobre la catequesis

-Familiaris consortio (22-XI-1981), sobre la familia

-Redemptionis donum (25-111-1984), sobre la consagración religiosa

-Reconciliatio et paenitentia (2-XII- 984), sobre el sacramento de la penitencia

-Christifideles laici (30-XII-1988), sobre los laicos

-Redemptoris Custos (15-VIII-1989), sobre San José

-Pastores dabo vobis (25-111-1992), sobre los sacerdotes

-Ecclesia in Africa (14-IX-1995)

-Vita consecrata (25-III-1996), sobre los consagrados

-Una esperanza nueva para El Líbano (10-V-1997)

-Ecclesia in America (22-1-1999)

-Ecclesia in Asia (6-XI-1999)

-Ecclesia in Oceania (22-XI-2001)

-Ecclesia in Europa (28-VI-2003)

-Pastores gregis (16-X-2003), sobre los obispos.

● 42 Cartas apostólicas, entre ellas:

-Salvifici doloris (11-II-1984), sobre el sentido salvador del dolor y la enfermedad

-Mulieris digniratem (15-VIII-1988), sobre la dignidad de la mujer en la Iglesia y la sociedad

-Ordinario sacerdotalis (22- V-1994 ), sobre la ordenación sacerdotal reservada sólo a varones

-Tertio millennio adveniente (10-XI-1994), preparación del Gran Jubileo del año 2000

-Orientale lumen (2- V-1995), sobre las Iglesias Orientales

-Apostolos suos (21- V-1998), sobre la naturaleza de las Conferencias episcopales

-Dies Domini (31- V-1998), sobre el sentido cristiano y religioso del domingo

-Novo millennio ineunte (6-1-2001), orientaciones para la Iglesia del Tercer milenio

-Misericordia Dei (2- V-2002), sobre el sacramento de la Reconciliación

-Rosarium Virginis Mariae (16-X-2002), sobre el Santo Rosario

-Mane nobiscum Domine (7-X-2004), sobre el Año de la Eucaristía

● Otros muchos textos, entre ellos:

-Carta a los Sacerdotes con ocasión del Jueves Santo (de 1979 a 2005)

-Carta a los Jóvenes (26-1II-1985)

-Carta a las Familias (2-II-1994)

-Carta a los Niños (13-XII-1994)

-Carta a las Mujeres (29- VI -1995)

-Carta a los Artistas (4-IV-1999)

-Carta a los Ancianos (1-X-1999)

● 5 Libros

-Cruzando el umbral de la esperanza (X-1994)

-Don y misterio (XI-1996)

-Tríptico romano (III-2003)

-¡Levantaos! ¡Vamos! (V-2004)

-Memoria e identidad (II-2005)

Los Viajes Internacionales

●104 viajes

●129 naciones visitadas

●616 ciudades visitadas

●2.415 discursos

●582 días de viaje

●1.170.000 kms. recorridos

Una sola fecha, entre tantas, por  año

-16-X-1978 Elección como 264° Papa de la Iglesia Católica.

-25-1-1979 Primer viaje pastoral, a República Dominicana, México y Bahamas

-4-IV-1980 Primer Viernes Santo en que se sienta a confesar en la basílica vaticana

-13-V-1981 Resulta gravemente herido en un atentado en la Plaza de San Pedro

-9-XI-1982 Mensaje a Europa, desde la catedral de Santiago de Compostela

-25-1-1983 Promulga el nuevo Código de Derecho Canónico

-3-IX-1984 Instrucción de la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre algunos aspectos de la Teología de la Liberación

-25-XI-1985 Sínodo de Obispos a los veinte años del Concilio Vaticano II, que decide elaborar el Catecismo de la Iglesia Católica (se publicará en 1992)

-27-X-1986 Preside en Asís, junto a líderes de numerosas confesiones religiosas, la I Jornada Mundial de Oración por la Paz

-6- VI-1987 Apertura del Año Mariano

-15-VIII-1988 Carta apostólica Mulieris dignitatem

-1-XII-1989 Audiencia al Presidente de la URSS, Mijail Gorbachov

-1-XII-1990 Nombra Pro-Secretario de Estado a Mons. Angelo Sodano

-13-IV-1991 Reorganización de la Iglesia Católica de rito latino en Rusia, Bielorrusia y Kazajstán.

-31-X-1992 Discurso sobre "el caso Galileo"

-6-VIII-1993 Encíclica Veritatis splendor, sobre los fundamentos de la moral católica .

-18-XII-1994 La revista Time designa "Hombre del Año" a Juan Pablo II.

-14-1-1995 Ante más de cuatro millones de personas, la mayor concentración del pontificado, clausura en Manila la X  Jornada Mundial de la Juventud

-1-XI-1996 Celebra sus, Bodas de oro sacerdotales

-19-X-1997 Proclama Doctora de la Iglesia a Santa Teresa de Lisieux

-30-V-1998 Encuentro en Roma con los Movimientos eclesiales

-31-X-1999 Declaración conjunta entre la Iglesia Católica y la Federación Luterana Mundial sobre la doctrina de la justificación

-20-III-2000 Cumple su gran deseo de peregrinar a Tierra Santa, dentro del Gran Jubileo del año 2000

-1-VIII-2001 Audiencia general n° 1.000 del pontificado

-6-X-2002 La canonización de JosemarÍa Escrivá, al igual que la de PÍo de Pietrelcina cuatro meses antes, concentra en Roma una gran multitud de fieles

-19-X-2003 Beatifica a Teresa de Calcuta, a los seis años de su muerte

-17-X-2004 Apertura del Año de la Eucaristía.

-2-IV-2005 Fallece.

Los Países más visitados

-Polonia: 9 veces

-Francia: 7

-España, Estados Unidos y México: 5

-Brasil, Portugal y Suiza: 4

-Alemania, Austria, Canadá, Croacia, Guatemala, Kenia, Malta y República Dominicana: 3

Viajes a españa, motivo y localidades visitadas

● 31 de octubre a 9 de noviembre de 1982

-Visita pastoral

-Alba de Tormes, Alcira, Ávila, Barcelona, Granada, Guadalupe, Javier, Loyola, Madrid, Moncada, Montserrat, Salamanca, Santiago de Compostela, Segovia, Sevilla, Toledo, Valencia y Zaragoza

● 10 y 11 de octubre de 1984

-Preparación del V Centenario de la Evangelización de América

-Zaragoza

● 19 a 21 de agosto de 1989

-Jornada mundial de la Juventud y visita pastoral

-Santiago de Compostela y Oviedo

●12 a 17 de junio de 1993

-Congreso Eucarístico Internacional, visita pastoral y dedicación de catedral

-Dos Hermanas, El Rocío, Huelva, La Rábida, Madrid, Moguer, Palos de la Frontera y Sevilla

● 3 y 4 de mayo de 2003

-Canonización de 5 beatos españoles

-Madrid

Jubileos y años especiales

● Año Santo de la Redención: de 25-III-1983 a 22-IV-1984, en el 1.950° aniversario de la Redención de Jesucristo

● Año Santo Mariano: de 7-VI-1987 a 15-VIII-1988, en el bimilenario del nacimiento de la Santísima Virgen

● Año de la Familia: de 26-XII-1993 a 30-XII-1994

● Gran Jubileo del año 2000: de 24-XII-1999 a 6-1-2001, en el bimilenario del nacimiento de Jesucristo

● Año del Santo Rosario: de 16-X- 2002 a 16-X-2003, XXV aniversario de su elección como Papa

● Año de la Eucaristía: de 17-X- 2004 a 31-X-2005.

Jornadas mundiales de la juventud

Iniciadas en 1984, se celebran alternativamente dentro y fuera de Roma. Estas últimas han tenido lugar en:

-IV-1987: Buenos Aires (Argentina)

-VIII-1989: Santiago de Compostela

-VIII-1991: Czestochova (Polonia)

-VIII-1993: Denver (USA)

-I-1995: Manila (Filipinas)

-VIII-1997: París (Francia)

-VIII-2000: Roma (Jubileo de los jóvenes del Año Santo 2000)

-VIII-2002: Toronto (Canadá).

-VIII. 2005 Colonia (Alemania)

Encuentros de las familias

-9-X-1994: Roma

-5-X-1997: Río de Janeiro

-15-X-2000: Roma (Jubileo de las Familias del Año Santo 2000)

-25-1-2003: Manila (el Papa participó desde Roma por vídeo-conferencia).

-El V Encuentro está previsto en Valencia, en julio de 2006.

Cardenales

Juan Pablo II ha creado 231 cardenales (más 1 “in pectore”), en nueve Consistorios: junio de 1979, febrero de 1983, mayo de 1985, junio de 1988, junio de 1991, noviembre de 1994, febrero de 1998, febrero de 2001 y octubre de 2003.

Estancias en el gemelli

-13-V a 3-VI-1982: tras el atentado en Plaza de San Pedro

-20-VI a 14-VIII-1982: infección de citomegalovirus

-12 a 26-VII-1992: extirpación de la vesícula biliar, por la formación de cálculos

-11-12-XI-1993: un resbalón le provoca la luxación del hombro derecho

-26-IV a 27-V-1994: rotura de la cabeza del fémur por una caída accidental

-6 a 15-X-1996: operación de apendicitis

-1 a 10-11-2005: crisis respiratoria

-24-11 a 13-III-2005: una nueva crisis respiratoria obliga a practicarle una traqueotomía.

 

Prof.. Manuel Pozo Oller