EL ISLAM

 

La península de Arabia es la cuna del islamismo, una de las religiones más importantes del mundo actual. Surgió en su zona occidental contigua al mar Rojo. Entre Siria y los fabulosos mercados de la India. En especial, las piedras eran objetivo de veneración. En la ciudad de la Meca existía desde muy antiguo un santuario que centraba las peregrinaciones de los beduinos. Este santuario había ido recogiendo, con el tiempo, los ídolos de muchas tribus y familias, convirtiéndose en el panteón preislámico por excelencia. El más importante era una piedra basáltica negra, que algunos identifican con Húbal, la divinidad principal. Junto a los dioses protectores de las distintas tribus, que recibían el nombre genérico de Alláh (dios), existían otras divinidades supeditadas a este dios. Pero no cabe pensar en un culto monoteísta anterior a Mahoma. Las procesiones y las vueltas en torno al santuario con cánticos y aclamaciones, constituían el suplemento de estas ceremonias primitivas. La doctrina predicada por Mahoma fue recogida en el Corán, libro sagrado de los musulmanes y en el conjunto de la Sunna o Tradición islamista. El Profeta se limitó a predicar el Islam, religión cuyo principio básico consiste en la sumisión plena a la voluntad de Alá, el Dios único. El Islam triunfó sobre le paganismo de los árabes, asimilando en parte sus tradiciones y logró una expansión rápida por Occidente y Oriente.

La vida de Mahoma, se divide en dos partes:

·         La vida en la Meca, como pregonero, vejado y boicoteado, de un mensaje religioso.

·         Los años de Medina, transcurridos como profeta combatiente y al final triunfante, fundador de una religión y de un Estado.

Mahoma era un hachimí, pero cuando nació su familia había perdido ya el pasado esplendor, que en aquel momento correspondía a la estirpe Omeya. Ambas circunstancias, la lactancia en los pechos de Halima y sus relaciones con la ciudad de Median, fueron cruciales medio siglo después para la consolidación de la nueva doctrina.

Huérfano y pobre, quedó bajo la custodia de su tío, que le protegió siempre. Jadicha, una rica viuda de la Meca, se interesó por aquel joven que, aún sabiéndole pobre, le pidió en matrimonio.

La tradición muestra a Mahoma como marido fiel y atento, diligente en los negocios familiares y hombre piadoso, vinculado al cuidado de la Kaaba centro de culto de la ciudad, donde se custodiaban las representaciones de las 360 deidades de los quraysíes, una por cada día del año, y la famosa Piedra Negra. Se asegura que realizó varios viajes en el curso de los cuales se instruyó en las religiones cristiana, judía y mazdeísta.

Es opinión muy generalizada entre los musulmanes que Mahoma no sabía leer ni escribir. Cuestión importante: porque si hubiese podido leer los libros sagrados de otras religiones o si alguno le hubiese comunicado por escrito enseñanzas o sugerencias, la originalidad de su mensaje y su propia buena fe hubieran sido discutibles.

Junto a las numerosas leyendas y tradiciones de los pueblos árabes recibió también la influencia de las tradiciones escritas en la Torá, y en especial las sentencias jurídicas del Talmud. Posteriormente, y en los inicios de la era cristiana, una nueva oleada de judíos se refugiaron en Arabia, huyendo de los ejércitos romanos que arrasaron Palestina y Jerusalén. Otra importante fuente de su conocimiento de la Biblia procedía de un primo de su mujer, llamado Waraka, quien le confirmaba en sus revelaciones. Fue el primero que tradujo al árabe algunas partes de la Biblia, que los judíos llaman Tanakh y los cristianos “Antiguo Testamento”, y también del Nuevo Testamento.

Además del cristianismo penetró en diversas comarcas árabes. En el siglo III los diversos grupos cristianos existentes en varios rincones y ciudades de Arabia quedaron fragmentados en diversas sectas. Mahoma tuvo la posibilidad de obtener una amplia información del cristianismo a través de esta diversidad de sectas, especialmente de los monjes nestorianos, factor decisivo de su conocimiento del cristianismo.

A los treinta años de edad tuvo su primera visión en la soledad del retiro. Mahoma recibió el Corán, en visiones nocturnas en las que “la sabiduría eterna selló sus leyes”. El destino humano le preocupaba. Esta afirmación monoteísta y la creencia en la resurrección, que aparecen en el judaísmo y en el cristianismo, significaron una ruptura con el pasado preislámico, erigiéndole en puntos clave de la nueva religión.

Mahoma dejó de tener revelaciones durante algún tiempo hasta que en el año 612 comenzó a difundir la nueva doctrina en La Meca, chocando con la indiferencia de sus conciudadanos. Muy pronto obtuvo la posición abierta de los ricos, a quienes molestaba su mensaje de justicia social. Diez años duró la primera fase de su predicación. Mahoma tardó en tener discípulos.

En los años siguientes Mahoma sufrió dos golpes familiares irreparables: la muerte de su esposa y la de su tío, su principal velador. Su vida comenzó a estar en grave peligro, pero tuvo entonces la fortuna de que en Medina se necesitara un arbitraje y de que alguien se acordara de los vínculos que con la ciudad tenía aquel “Profeta” que conmocionaba La Meca.

En Medina se multiplicaron sus seguidores pero también tuvo problemas. Por un lado, con la importante comunidad judía de la ciudad, que se burlaba de las pretensiones doctrinales de Mahoma.

En los años siguientes, teniendo Mahoma unos sesenta años de edad, se distinguió como un buen general.

Mahoma restauró la fe de los medineses en su talento militar cuando venció al ejército expedicionario de La Meca que pretendía tomar Medina en el año 627; el Profeta hizo unir con muros las casas de la ciudad.

En la Meca, muchos comenzaron a cuestionarse la convivencia de pasarse al bando de Mahoma. La fuerza de Mahoma comenzó a ser tanta que propuso hacer una peregrinación a La Meca y, venciendo la resistencia inicial de sus habitantes, logró forzar un acuerdo por el que los mequíes abandonaron su ciudad durante tres días y Mahoma y sus seguidores pudieron efectuar pacíficamente su peregrinación.

Aún hubo escaramuzas entre mequíes y medineses, pero la situación estaba tan decantada a favor de Mahoma que La Meca le abrió sus puertas. En los dos años siguientes se dedicó Mahoma a unificar a las tribus de Arabia. Al comenzar la primavera del año 632, Mahoma sintió que empeoraba su salud, y quiso hacer una peregrinación de despedida a La Meca; en esa ocasión Alá le reveló el último versículo del Corán. Poco después expiraba.

Desde los inicios de su predicación, Mahoma estuvo sometido a una dura y violenta persecución. Llegó un momento en que su vida corría un constante peligro, refugio en Medina. Esta huida es considerada como una fecha histórica por los musulmanes. Mahoma se convierte así no sólo en el jefe religioso de la nueva fe, sino también en su jefe político y social. El Profeta de Alá se persuade de que esta fuerza militar puesta en manos es un poderoso instrumento para la expansión de la fe, que debe utilizar por mandato divino. Tal es el talante del manifiesto público que proclama en esta época y que cambió el rumbo y el destino de la nueva fe que predicaba, convirtiendo al islamismo de una religión de mansedumbre y filantropía en un religión de la violencia y la espada.

Estos planteamientos de estrategia expansionista han gravitado frecuentemente en los procedimientos y métodos que el islamismo ha utilizado a lo largo de su historia, debido a la mezcla del plano religioso y político. El paradigma de esta concepción teocrática se expresa en la figura del ayatolá que une en una sola persona el cargo de jefe espiritual y político.

El Corán no hace sino mencionar el viaje de Mahoma de La Meca a Jerusalén y de allí su subida al cielo y su descenso al infierno. Para conmemorar este viaje se levantó la mezquita de Al Aqsa. Son tradiciones orales posteriores las que ofrecen los detalles de dicho viaje.

Según las tradición oral recogida por los hadith, el ángel Gabriel despertó al último profeta del Islam y le hizo cabalgar y al llegar ató su cabalgadura al muro de Las Lamentaciones de los judíos, lugar compartido por ambas religiones.

En su camino hacia Jerusalén pasa por Medina y por Belén.

La ascensión de Mahoma a los siete niveles del cielo se hace desde una escala de cincuenta y cinco peldaños. Más allá del séptimo cielo encontró el Loto del Límite. De su pie salen cuatro ríos. Por encima de ese loto, tras una cortina verde, ve el Trono Divino de grandes proporciones. Fue entonces cuando mantuvo una conversación con Dios, el cual le ordenó transmitir su mensaje de que los fieles deben rezar cincuenta veces al día. Después de varias súplicas consiguió que la oración quedase reducida a cinco veces al día.

Para los musulmanes es imprescindible creer en la Resurrección y el Juicio final, pues las actividades divinas de creación, sostenimiento y dirección concluyen con el acto final del Juicio. Además del Juicio Final, que afecta a los individuos el Corán reconoce otra clase de juicio divino, que afecta a la historia de naciones, pueblos y comunidades. Los místicos musulmanes interpretan el Paraíso como la vida eterna y feliz cerca de Dios, y el Infierno como la vida larga y penosa lejos de Él.

Mahoma recitaba lo que le comunicaba el arcángel. Así el Corán es una palabra. Para el Islam esta palabra existe antes de toda revelación. Arquetipo celestial es el Corán eterno, la escritura en árabe. El árabe es como la lengua de Dios.

Según Mahoma, Alá le ha dictado al árabe el Corán mediante el arcángel Gabriel.

Según la tradición musulmana, en el Corán se encuentran las revelaciones que Alá hizo al profeta Mahoma y que fueron recogidas pro sus seguidores. Durante la estancia del profeta en Medina y La Meca, tuvo una serie de revelaciones divinas, las cuales explicó a sus discípulos. Mientras vivió Mahoma sus enseñanzas se conservaron de memoria, pero, después de la muerte del profeta fueron recopiladas por escrito.

El problema que plantea un texto tan amplio, de dimensiones semejantes al Nuevo Testamento de la Biblia, fue advertido por el primer sucesor de Mahoma que ordenó una recopilación. El texto definitivo fue fijado en el siglo IX, existiendo hasta 14 versiones con ligeras diferencias entre sí.

Está escrito en un mezcla de prosa y poesía sin rima, utilizando lo que se considera la lengua árabe más perfecta. Esto se considera un milagro, puesto que es aceptado por los musulmanes que Mahoma era analfabeto.

Dado su carácter fragmentario, en algunos lugares el Corán dice un cosa y en otras otra. Cuando dos textos contienen mandamientos divergentes, el más tardío anula al anterior y ha de imponerse.

La intención original fue tener un “Libro sagrado” como los judíos tienen la Torá y los cristianos los Evangelios. El Corán está compuesto de 114 suras que contienen aleyas o versículos. Existe un clara división entre la parte que se cree recibida en La Meca y la que se supone inspirada en Medina, primera fathida es la oración fundamental del Islam, comparable con el Padre Nuestro de los cristianos.

En las primeras partes del Corán, Mahoma expresa su simpatía por los judíos y especialmente por los cristianos como “gente del libro”. El Corán reconoce muchos de los escritos judíos y cristianos como revelaciones de Dios: Pentateuco (taurat), salmos de David (zabur), evangelio de Jesús (infil) y los evangelios apócrifos. Más tarde, cuando judíos y cristianos o lo aceptaron como profeta, la actitud del Corán hacia ellos cambia. Para explicar las diferencias entre la fe judía y el Corán, Mahoma acusó a los judíos de haber corrompido las escrituras.

La interpretación del Corán y su utilización ha dado lugar a disputas intestinas entre los musulmanes. Algunos interpretan el contenido al pie de la letra. Sin embargo hay quienes defienden la interpretación e incluso el carácter alegórico o metafórico del Corán. Se trata de un texto eterno.

Algunos se resisten a la publicación impresa del Corán en otras lenguas que no sean el árabe.

En muchos países musulmanes la memorización del Corán constituye el programa básico de los estudios de enseñanza primaria. Quienes logran aprender de memoria todo su contenido reciben el título honorario de al-hafiz.

Los contenidos del Corán se dividen en preceptos éticos y religiosos y una serie de recomendaciones sociales y jurídicas. La religión, explica la vida de diversos profetas – incluidos varios episodios de la vida del propio Mahoma – y de cómo fueron desoídos siendo el principal mensaje la existencia de un Dios creador único. Revelándose a sí mismo, dando a conocer su voluntad.

En el Corán se nos dice que el nombre del ser divino es Alá, que es uno de sus atributos y uno en sus obras. Se deduce que no existe pluralidad de dioses.

Dios habla por medio de los profetas. El patriarca Abrahám, antepasado común de los semitas, aparece en el Corán como el prototipo del musulmán y se dice como llegó al monoteísmo por pura razón antes de recibir la revelación. Junto a su primogénito, Ismael, construyo en la “Piedra Negra” el templo de La Meca, e instituyó los ritos de peregrinación. Fue un hombre que se sometió a Dios: un musulmán.

Moisés es uno de los profetas mencionados con mayor frecuencia. Fue enviado para rescatar de Egipto a los hijos de los sobrinos de Ismael. Los hijos de Israel. Son el pueblo del libro, Dios les entregó las Escrituras, pero han pervertido su revelación.

Jesús aparece como miembro de la afortunada familia Miran. Jesús ocupa un lugar único entre los profetas del Islam. Nació de una virgen “purificada por encima de todas las mujeres”, él es el Mesías prometido, “la palabra de Dios y uno de sus espíritus”. Pero las doctrinas centrales del cristianismo no son aceptadas. Se rechaza que pueda ser hijo de Dios y la doctrina de la Trinidad. Jesús no murió en una cruz, no hay necesidad de resurrección, ya que Dios justificará a Jesús antes del fin del mundo. Los primeros cristianos, falsificaron las Escrituras y ofendieron al Mesías. Quizá las generaciones posteriores hayan sido sinceras, pero estaban descarriadas, por lo que una nueva revelación se hizo necesaria.

Mahoma es el instrumento escogido por Dios para dar el mensaje eterno en su forma definitiva. Es el profeta por excelencia. El Corán se dirige directamente a él para garantizarle que no está loco y para darle valor ante las dudas de los que le escuchan, confirmando como verdadera la visión que ha tenido. También sugiere que la verdad de su mensaje puede deducirse de la fe de los musulmanes.

Tercera parte del Corán: es un especie de código a la vez religioso, moral y legislativo, que está disperso por el conjunto del libro.

Libro sagrado: que trajo Abraham se llaman Hojas de Abraham; Moisés aportó la Torá; Jesús el Evangelio, y Mahoma el Corán. El contenido de estos mensajes divinos tiene que ser el mismo, porque todos son versiones de un Libro Matriz conservado eternamente por Dios.

La causa de la sucesión de las Misiones Divinas radica en que la humanidad cambia y evoluciona con el tiempo y la esencia del mensaje divino se mantienen siempre iguales. El último y definitivo mensaje fue el de Mahoma.

En el Islam se considera que la idea de un Dios único, creador del universo y dueño de todos los destinos es un concepto natural que se manifiesta al ser humano con la simple contemplación de la creación. El Islam se describe como la religión espontánea, que coincide con la religión de Abraham, madre del judaísmo, el cristianismo y el Islam. Un musulmán que entiende bien su religión cree de igual modo en Moisés y Jesús, aceptando los mensajes que ambos trajeron a la humanidad.

El concepto de “único Dios” en el Corán excluye categóricamente la asociación de otras personas u otros seres con Dios en la divinidad. No se admite la Trinidad cristiana, este concepto perturba la pureza de la unicidad divina.

Formar parte de Islam significa hacer un pacto con Dios: la persona creyente adorará a Dios como único señor del universo y dará testimonio de su amor, la obediencia absoluta. Dios confiere su misericordia a la persona creyente ofreciéndole amparo en esta vida y justa recompensa en la otra. El Corán alude a Dios con muchos atributos o epítetos que lo caracterizan, que nos exponen facetas de su ser y su poderío. El total de dichos nombres es de noventa y nueve. El número 100 carece de expresión específica, pues alude a la incapacidad de la inteligencia humana para conocer la esencia de Dios.

Según el Islam, Dios cumple cuatro funciones fundamentales respecto al universo y a la humanidad en particular: creación, sustento, dirección y juicio.

El Corán nos habla de muchos mensajeros, incluyendo a los profetas, pero no menciona a todos, pues su finalidad no es la historia. Menciona a Adán, Lot y José. Los profetas constituyen una unidad indivisible y se debe creer en todos ellos. Jesucristo es considerado un asceta al que Dios arrebata antes de morir en la cruz.

El Corán no cita a los profetas de Israel que amenazan e invocan la maldición de Dios contra sus enemigos. Por esto se comprende que los musulmanes consideren a Mahoma como el ejemplo más brillante del Enviado, que llevó su mensaje hasta el fin. Mahoma es el mensaje completo, se considera el último mensajero de su voluntad.

Para el Islam no se puede creer en el Corán sin otorgar igual fe a la Torá y al Evangelio, porque el Corán es la confirmación de los mensajes divinos precedentes y la misión de Mahoma consistió en restaurar, reformar, renovar y confirmar los mensajes divinos transmitidos por enviados anteriores.

Se considera que la Ley es de origen divino, mediatizada por el profeta. En la importante tarea de establecer la comunidad de Dios sobre la tierra, no puede haber error, y la comunidad musulmana espera ser preservada del error remitiéndose constantemente al período profético.

Es sorprendente la cantidad de semejanzas que hay entre Mahoma y los profetas del Antiguo Testamento: su ternura hacia su propio pueblo, su indulgencia con sus propios asuntos y su intransigente celo cuando consideraban que estaban en juego los asuntos de Dios.

El Profeta: fundador y legislador de la comunidad. Modelo de los musulmanes. Para los musulmanes tradicionalistas cualquier cosa que Mahoma hiciera forma parte de sunna.

Casi a la par del Corán, la materia textual más importante del Islam está formada por los hadith: relación de hechos y dichos del Profeta y de sus compañeros. Nunca se ha establecido un canon definitivo.

Los hadith nos proporcionan una información importante sobre los primeros tiempos del Islam y muchos de los preceptos morales del Profeta.

A través de la fe, la persona entra en la comunidad de los creyentes, y por el camino de la legalidad, o el Derecho, sharia, la persona vive y se comporta islámicamente. En la sociedad islámica el término “Derecho” engloba imperativos morales y legales.

La persona que quiere obedecer a Dios se enfrenta directamente a la voluntad divina expresada en la sharia y se esfuerza en conducir su vida de acuerdo con ese imperativo. La ley religiosa, como expresión concreta de la voluntad y guía de Dios, sea central para la identidad islámica individual y colectiva. Se cree: ley religiosa enseña a todo el mundo más apropiado para conducir sus vidas, ya que la voluntad del Creador Único es la misma para todos.

Los preceptos sociales de la ley coránica regulan la alimentación. Fijan también la condición de la mujer. Cuando un acto es calificado como obligatorio se le denomina wayib o fard; cuando es calificado como se prohíbe absolutamente se llama haram. La realización de un deber absoluto es premiada y su omisión castigada. Las restantes calificaciones que se encuentran entre estos dos extremos se llaman actos censurables, makruch; actos recomendables mandub, considerados como conducta piadosa y los actos permisibles, mubach considerados indiferentes por la ley.

Conocidos como los “pilares del Islam”:

1)      Profesión de fe.

2)      Cinco oraciones diarias:

·         Antes de la salida del sol.

·         Al mediodía

·         Entre la tres y las cinco de la tarde.

·         Después de la puesta del sol.

·         Antes de acostarse y antes de la medianoche.

3)      Entregar la limosna.

4)      Ayuno del mes de Ramadán.

5)      Peregrinación a la Kaaba, en La Meca.

Aparte de estas cinco instituciones básicas, el Islam impone la prohibición del consumo de alcohol y carne de cerdo.

Los fieles se adhieren profundamente a su comunidad, que se consolida por el cumplimiento de los cinco pilares del Islam. Misión: “infundir el bien y prohibir el mal”. Desde pequeño se toma conciencia de que sólo los musulmanes son hermanos. A los cristianos y a los judíos hay que combatirles hasta que acepten el estatuto especial que les está reservado; el Islam tiene que suplantar finalmente a las demás religiones, por la paz y, si es preciso, por la guerra.

La umma es la comunidad de los puros, los únicos que pueden honrar y servir a Dios y constituyen el partido de Dios. Sólo el Islam debe reinar. El éxito temporal, incluso el militar, es par el Islam signo de verdad del Corán.

El concepto islámico de sociedad es teocrático mientras que el objetivo de todos los musulmanes es el “gobierno de Dios en la Tierra”. La filosofía social islámica se basa en la creencia de que todas las esferas de la vida constituyen una unidad indivisible que debe estar imbuida por completo de los valores islámicos. La fe islámica se cree poseedora de la verdad total. No tiene espíritu crítico. El ser humano carece de tarea perfectiva. Su única perfección consiste en someterse a lo que Dios quiere. A una persona musulmana: pretender transforma el mundo es una pretensión vana y casi sacrílega. En el Islam está ausente la noción de progreso y de dinámica histórica.

El Islam de hoy en día está marcado por enormes diferencias regionales. En algunos países su observancia es relajada; en otros es agresivo y pietista, con una gran insistencia de un legalismo rígido. Aun en el interior de un mismo país encontramos enormes variaciones entre diferentes clases de musulmanes.

Creencias y prácticas básicas se han visto sustituidas con frecuencia por evoluciones. La gran mayoría de musulmanes se denominan sunníes: se consideran guiados por la ejemplar “tradición” o sunna del propio profeta Mahoma, por su práctica y su forma de vida normativas. La mayoría de los sunníes no insisten en un imitación exigente de la piedad de Mahoma. Su creencia predominante es que la fe por sí sola acabará por ganarle el cielo después de la muerte.

El sunnismo es en cierto modo la ortodoxia del Islam. Esta sunna permite interpretar y adaptar el Corán a las situaciones de todas las épocas. Reconocen la legitimidad de los cuatro primeros califas, escogidos por la asamblea o sura. Entre los sunníes, un movimiento concreto ha resultado extraordinariamente espectacular y ha constituido a menudo motivo de escándalo: los sufíes. 

Se trata de un modo de vida que busca la realización de la unidad y de la presencia de Dios a través del amor. Conocimiento basado en la experiencia, de la ascesis y de la unión extática con el Creador. El sufismo tuvo su origen en el siglo VIII. Los verdaderos orígenes del movimiento sufí debemos buscarlos en el mismo Islam, y concretamente en el Corán y las corrientes devocionales y ascéticas.

Un elemento central de la práctica sufí es la relación existente entre maestro y discípulo.

Durante el siglo IX el sufismo se desarrolló como doctrina mística, con la comunicación directa e incluso una unión de éxtasis con Dios, como su ideal.

En el siglo XII el sufismo dejó de ser el objetivo de una elite instruida y se transformó en un complejo movimiento popular.

Los sufíes son místicos que, a través de un camino virtuoso y estados extáticos, buscan perderse en Dios, quien a su vez les devuelve su amor.

Los sufíes han poseído un fuerza especial en Pakistán. En esa región, los dirigentes sufíes han sido extremadamente poderosos: el amor hacia ellos ha sustituido a veces el amor a Dios.

Los wahabíes son antiintelectuales, se oponen a la filosofía y a la teología. Su hostilidad a los sufíes se manifiesta en la oposición a las tumbas y los santuarios, que consideran objetivos de idolatría y que a menudo han destruido.

Los talibán de Afganistán constituyen el ejemplo más obvio de este islamismo, que consiste en un regreso a la Arabia del siglo VII, junto con la estricta imposición del velo a las mujeres, hostilidad hacia el cristianismo y la cultura occidental, prohibición: música, baile, alcohol, imágenes humanas.

La palabra darvhis, que significa pobre, es la traducción persa que la arábiga faquir ha proporcionado un medio conveniente para mantener cierta organización de la sociedad, encargándose de tareas tan dispares como la defensa civil, la seguridad pública y el mantenimiento del orden.

El núcleo de la vida de las tariqas era el dhkir, lugar donde los derviches se dedicaban juntos, bajo la dirección de un maestro espiritual, al canto o a la danza hasta que alguno caía en trance. Para los sufíes, el carisma de magisterio es una orden divina, una misión, análoga a la de la profecía, y ningún sufí auténtico se atrevería a asumirla por su cuenta.

Los manuales para la oración que recitan las clases populares en todos los grandes centros del Islam en la actualidad fueron compuestos por derviches.

En el Islam el culto a los santos está extendido por África del Norte. Mezcla ciertos restos del culto antiguo con la piedad musulmana.

El marabut, hombre santo, descendiente de los sufíes y es heredero de su influencia espiritual; es una especie de asceta.

A su muerte se le levante una tumba, llamada igualmente marabut, adonde se acude en peregrinación. El poder del marabut se espera que pueda producir milagros. Los musulmanes estrictos, como los reformistas, han luchado contra el marabutismo.

Partidarios de Alí, primo y yerno de Mahoma. Los llamados chiítas o chiíes surgieron a consecuencia de una turbulenta disputa sobre la sucesión política de Mahoma. Los chiítas afirmaban que gobernar a la comunidad es un derecho divino de los descendientes del Profeta a través de su hija Fátima y su marido Alí. Lo esencial de la doctrina chiíta es el rechazo del califato electivo en beneficio del califato hereditario. Confían en los imanes que guardan los secretos de Mahoma y son depositarios de la luz divina. Se añade cierta concepción mesiánica.

Además está el Jariyismo o los jariyíes, que interpretan literalmente el Corán y son partidarios del califato electivo del más digno. Puritanos del Islam. Se apartan de los sunníes en algunos aspectos importantes, demostrando una mentalidad de tendencia más democrática, que en los primeros siglos del Islam provocó conflictos sangrientos por la ocupación del califato.

La primera escuela es la malequí, o medinesa, creada en Medina, sede del primer califato, y centro de la actividad jurídica, por el imán Málik ibn Ánas, que en el siglo VIII se propuso conservar puro el legado de la época profética. La escuela Malequí es sunní por antonomasia.

La segunda escuela es la hanafí o siria – iraquí, fundada por el imán Abu Hanifa, en el siglo VIII. Su método tiende a tomar el Corán como base y comparar las sentencias de los jueces buscando analogías, con lo cual valora el razonamiento individual como fuente de la Ley, permite seleccionar la sentencia mejor, en caso de oposición entre la base coránica y la tradición local.

La tercera escuela es la hanbalí, discípulo de ash – Shafií, vivió durante el siglo IX. Es la más rigorista, la más tradicional y la que menos se presenta a interpretaciones libres del derecho coránico, pues acepta sólo el Corán y la Sunna.

La cuarta escuela es la Chafeí, fundada por Mamad ibn Idris al-Chafeí, no admitía que el consenso se redujera al de los eruditos de Medina. Invitó a volver a las dos indiscutibles fuentes de la fe y la legislación: el Corán y la tradición o costumbre de Mahoma (Sunna), proponiendo un sistema nuevo de aprovecharlas.

Todo buen musulmán debe pertenecer a una de estas cuatro escuelas y puede pasar de una a otra con libertad.

Los musulmanes pronuncian estos nombres con veneración. En el Corán se le llama siempre “Jesús hijo de María”, que es la mujer más venerada de los musulmanes ya que es la única cuyo nombre es mencionado en el Corán. Los autores musulmanes que se han interesado en la genealogía de la Virgen, le reconocen un ascendencia noble y la miran como perteneciendo al linaje de Aarón, hermano de Moisés.

La importancia de María en el Islam está subrayada por el hecho de que la sura del Corán (Corán 19) relata la Anunciación y la Natividad.

(Corán 19, 16-21), (Corán 19, 22-27): pasaje coránico más importante que mantienen viva en el Islam la presencia de María y de Jesús.

Hay que señalar divergencias entre el estatus de María: unos la reconocen el rango de los profetas, la mayoría de los teólogos estiman que no sobrepasaría el nivel de la santidad. Todos están de acuerdo en llamarla “Nuestra Dama María”.

Una noción resume todas las enseñanzas y todas las tradiciones que posee el Islam a propósito de María, y es la de “Mujer Perfecta que corresponde en todos los grados al principio pasivo y sustancial de la Existencia”.

Es la conmemoración de la salida de Mahoma desde La Meca hacia Medina en el año 622 d. C., constituyendo el primer año de la era musulmana. La palabra hégira significa ruptura, separación.

Durante todo el mes de rabí I se celebra la fiesta del “nacimiento del Profeta”. Mahoma nació en el año 570 d. C., y su vida se pude dividir en dos partes muy claras:

·         La vida en la Meca, como joven pregonero de un mensaje religioso, vejado y boicoteado.

·         Los años de Medina, transcurridos como profeta combatiente y al final triunfante, fundador de una religión y de un Estado.

Durante la fiesta: “noche del perdón”, los musulmanes tratan de olvidar los viejos agravios mutuos, prepararse: ramadán.

Durante la fiesta del Ramadán, que dura todo el mes lunar islámico, los musulmanes se abstienen de comida y bebida durante las horas de luz del día.

La fiesta conmemora la revelación del Corán a Mahoma se llama “noche del poder”.

La fiesta del “final del ayuno”, es una conmemoración llena de alegría con motivo de la conclusión del Ramadán. En ese día se hacen regalos a los pobres y a los niños.

La celebración de la Dhu´l-Hiyyia dura todo un mes. Es un tiempo destinado para los musulmanes, por lo menos una vez durante su vida, peregrinen a La Meca, donde se encuentra el santuario de Kaaba.

La fiesta del sacrificio dura cuatro días y se celebra en todo el mundo. Coincide con el final de la peregrinación a La Meca. Se hacen sacrificios de animales y se da la carne a los pobres.

Prof. María del Carmen Picón Salvador

Parroquia Santa María de los Ángeles