EL JUDAÍSMO

 

Encuentro personal donde una persona habla y la otra escucha. Dios se dirige al ser humano como un dueño a su servidor, y le interpela. Y la persona, que escucha a Dios, responde con la fe y la obediencia. “Revelación”: hecho y el contenido de esta comunicación.

El judaísmo, cristianismo e islamismo tienen en común que se reúnen en el nombre de Abraham. Comparten:

a)      Un origen y un lenguaje semita. El árabe por ejemplo, tiene una estructura y un vocabulario emparentados con el hebreo de Israel o con el arameo de Jesús de Nazaret.

b)      La fe en el mismo Dios único de Abraham, su patriarca, que fue testigo de este Dios único, vivo y verdadero.

c)      Concepción lineal e la historia que no piensa en ciclos cósmicos, sino que camina hacia una meta. Salvación universal que inicia su andadura en la creación, perdura a lo largo de los tiempos y tiende hacia una final cuya consumación vendrá de la mano de Dios.

d)     Ética basada de un humanismo elemental basado en la voluntad de Dios: los diez mandamientos o su equivalente.

El judaísmo es la más antigua de las tres grandes religiones monoteístas y el origen tanto del cristianismo como del islamismo. Su creencia central es la fe en un solo Dios, creador y soberano de todo el mundo, trascendente y eterno, que lo ve y lo conoce todo, ha revelado su ley o Tora al pueblo judío, a quien ha elegido para ser luz y ejemplo de toda la humanidad.

En la Biblia se designa con el nombre de amorreo a la población israelita de Palestina. En los textos cuneiformes los amorreos con el nombre de Amurru, que quiere decir occidentales. Procuraron penetrar en territorios cultivados de Mesopotamia.

Hoy tenemos evidencias de la realidad histórica de la versión bíblica del éxodo. Valle del Nilo: cuna de una civilización muy antigua. Pero las riquezas estaban repartidas desigualmente, con lo que no faltaron agitaciones sociales que debilitaban al poder central. Los hiksos se hicieron con el poder y lo mantuvieron durante siglo y medio. Es entonces cuando acuden los clanes nómadas asiáticos que se infiltran en el país, entre ellos los hebreos. Se calcula que la permanencia de los hebreos en Egipto duró más de cuatro siglos, pero sólo fueron algunos grupos o tribus, los demás se quedaron sin salir de la región de Palestina.

Mientras los hiksos gobernaron en Egipto las cosas les fueron bien a los judíos. Pero más tarde se vieron reducidos a la esclavitud. La mayoría de historiadores están de acuerdo en que los relatos del éxodo tuvieron por contexto una época posterior: el reinado de Ramsés II, hacia el año 1250. Este último emprendió una política de grandes obras y de construcción de ciudades. Para satisfacer su necesidad de mano de obra, utilizó a los prisioneros de guerra hebreos como esclavos, así como a los clanes nómadas que se habían establecido en las regiones fronterizas. Los hebreos sufrieron en propia carne las consecuencias del cambio político. En pocos años la vida de los judíos en Egipto cambió por completo hasta hacerse insoportable.

Este ambiente de opresión constituyó un caldo de cultivo para insurrección que encabezó Moisés hacia mitad del siglo XIII a. C.

Las páginas de la Biblia describen al líder que encabezó la revuelta del pueblo de Israel como a un noble egipcio de origen judío que pronto dio muestras de lealtad a sus orígenes, hasta el punto de llegar a matar a un egipcio y tener por ello que huir del país para evitar represalias por el hecho.

Perseguido por el Faraón, Moisés tuvo que emprender el camino de destierro. En el país de Madian se casó y se convirtió en pastor de los rebaños de su suegro, sacerdote de aquel lugar.

Allí fue donde le llegó la llamada de Dios y, superando sus temores y vacilaciones, lo hizo el libertador de su pueblo.

El Libro del Éxodo narra cómo Yahvéh, Dios de Israel, se ve obligado a someter al Imperio egipcio el azote de una serie de calamidades que admiten una explicación natural, que terminan por reblandecer el corazón del rey egipcio. Moisés abandona el país y cruza el Mar Rojo. Es el Éxodo, la salida de Egipto.

Dios “ve” la opresión, “oye” el clamor, y “conoce” las angustias de su pueblo, pobre, afligido y humillado. Por eso “desciende” y entra en la historia de dolor para intervenir en ella.

Moisés, durante una visión o éxtasis sintió en el fondo de su corazón una presencia de Dios que le hizo ciertas confidencias y le encargó una misión. Moisés se dejo atrapar por Dios y su vida se vio desconcertada por Él. Dios irrumpe en Moisés como algo que le quema por dentro, pero sin consumirle.

Moisés había pretendido convertirse en líder revolucionario respecto a la horrible opresión faraónica. Pero fracasó en su primer intento y se refugió en la enorme soledad del Sinaí. Aprendió a hablar con Dios, en el centro mismo de su ser. Un día, realizando sus tareas cotidianas, llegó al fondo del desierto, junto al monte Orbe, considerado como lugar sagrado. Había allí una zarza ardiendo en el fuego. Comprendió que estaba ante el “misterio de lo sagrado”. Se puso en disposición de escuchar y comprendió que estaba ante el Dios de sus padres, “el Dios de Abraham de Isaac y de Jacob”. El Dios de la Historia, el Dios que irrumpe en la realidad dinámica de la evolución humana invitando a los hombres a que acepten un proyecto gratuito que algún día llevar a la Historia a una plenitud trascendente.

Moisés, el místico, no se esperaba este mensaje divino. Nunca hubiese imaginado nunca que el Dios, que él había buscado como refugio frente a la tentación “revolucionaria, le exigiera precisamente encabezar una acción revolucionaria.

La intimidad de Moisés es absolutamente real. Sí, Moisés vio a Dios cara a cara, pero en la oscuridad: lo vio a través de la fe.

Para aquel puñado de gente desorganizada, el éxito de la huida fue una experiencia de liberación formidable. Para los fugitivos, se trataba de una victoria de su Dios que había luchado por ellos.

Tras la huida apresurada del pueblo hebreo, ante el repentino cambio de opinión del faraón, tendrá lugar la primera gran revelación en la historia del poder liberador de Dios. Será a costa del ejército egipcio, que sufrirá un humillante fracaso en cualquiera de las múltiples lagunas y pantanos que salpican el límite entre África y Asia.

Si los hijos de Israel se reconocieron en la imagen de Abraham, el creyente nómada, siempre aceptaron a Moisés como el fundador de su pueblo y el mediador de la alianza. Su figura domina sobre la de los demás personajes bíblicos.

La prueba es el precio de la libertad, la condición indispensable para entrar en la alianza que él propone a su pueblo por medio de Moisés. La lucha contra la dispersión, el arregló de las diferencias de cada día suscitan la necesidad de organizarse. Nace así el decálogo, y los mandatos que las explican son el testimonio de ello.

Bajo la guía de Moisés, se va realizando poco a poco una toma de conciencia. Esos hombres sin rostro tienen para Dios, que los conoce y los llama a convertirse en sus compañeros en el seno de una alianza libremente aceptada. El recuerdo de la pascua, del “paso de la servidumbre a la libertad”, será meditado generación tras generación.

Tras cuarenta años de travesía del desierto bajo la dirección de Moisés, período marcado por diversas tribulaciones terremotos, plaga, incendios…, los hebreos llegaron al fin a Canaán. Yahvéh permitió a Moisés divisar la Tierra Prometida, desde la cima del monte Nebó, después de esta visión murió. Había entregado el liderazgo del pueblo de Josué.

Primer lugar, en Egipto “el pueblo creció y se hizo muy numeroso”. Los judíos pasaron a convertirse en un pueblo sedentario. Algunos han creído encontrar en esto razones para el monoteísmo de Israel. Si bien el Dios de los patriarcas es un Dios bastante diferente al Dios posterior al Sinaí, parece que el monoteísmo era ya una característica distintiva y fundamental de las tribus palestinas que bajaron a Egipto. Indicios: procuraron defender su señal de identidad aislándose de las tribus politeístas, con el fin de proteger su fe en Yahvéh. El mejor homenaje conservar en la memoria d todo el pueblo el recuerdo de lo que pasó en Egipto, como podemos ver en el Salmo 105.

Samuel nombró a Saúl como rey de Israel para luchar contra los filisteos. Después de la muerte de  Saúl, la tribu de Judá designó como rey a David, quien pacificó la región y transformo a Jerusalén, depositario del Arca de  la Alianza, donde se guardaban los rollos de la Torá, manuscritos en pergaminos. A David le sucedió en el trono su hijo Salomón que mando construir el Templo de Jerusalén, un lugar digno donde poder depositar el Arca de la Alianza.

A la muerte de Salomón, el Estado se dividió en dos reinos: el del Norte (Israel) y el del Sur (Judá). El Imperio asirio puso fin al reino del Norte. Nabucodonosor destruyó el primer Templo de Jerusalén. La población de Judá tuvo que emprender el camino de Babilonia, donde permaneció hasta la llegada del emperador persa Ciro: ocupo Mesopotamia. Los judíos pudieron volver de nuevo a Jerusalén, donde reconstruyeron el Templo. A la muerte de Alejandro, Judea formó parte del territorio de los Tolomeos, ciudad que llego a albergar gran número de judíos. Judea pasó a formar parte del Imperio de los saléucidas. Antíoco IV abolió la Ley judia y profanó el Templo. Esta situación provoco la sublevación de los macabeos. Simón el menor de los hermanos macabeos fue proclamado Gran Sacerdote y jefe del pueblo, instalándose la dinastía asmonea. En el el año 40 a. C., Herodes, hijo de Antípatro, administrador de Judea en nombre de los romanos, fue proclamado en Roma rey de los judíos.

En todos los pueblos del antiguo Oriente nos encontramos con magos y adivinos, que pretenden trasmitir o interpretar los mensajes de la divinidad. El profeta de la tradición bíblica ha sido llamado por Dios, que le comunica su “espíritu”, para que se convierta en su portavoz. La vida queda marcada por una doble fidelidad: a sus hermanos en su situación histórica, a Dios que los llama para que dirijan sobre el mundo la misma mirada que él. Elías conoce la tentación de las personas a quienes Dios ha encargado una misión importante: la tentación del desánimo.

Si Dios cree conveniente que la persona toque fondo de su miseria, no por eso lo abandona. En medio del desierto, aplastado por el hambre y la sed, Elías se siente sacudido de su letargo por una mano desconocida que lo libra de la muerte fatal, ofreciéndole una hogaza de pan y una vasija de agua.

El Sinaí representaba para los hebreos el lugar más auténtico de la presencia del verdadero Dios, Yahvéh. El Sinaí era superior al Arca de la Alianza, templo portátil de la presencia de Dios, y al Templo de Jerusalén, construido para guardarla. Elías comprende que Dios es un ser distinto a su creación y no ha de confundirse con ella.

Elías, el precursor de los contemplativos, sabe que Dios habla y se comunica en la intimidad de los corazones.

El mesianismo, esperanza en la llegada del reino de Dios, nació de la historia del pueblo escogido y de la fe de los profetas. Isaías dirige sus esperanzas hacia el futuro. Cuando desapareció la realeza con el destierro en Babilonia, el anhelo por un nuevo reinado se conservó. Se fue profundizando la esperanza en el Mesías, revestido del Espíritu de Dios.

En el año 66 d. C., se produjo una revuelta, apoyada por los zelotas. El general Vespasiano, proclamado emperador en el año 69, dejó que su hijo Tito concluyera la campaña de Judea. Destruyeron el Segundo Templo, el ejército imperial romano arrasó la ciudad de Jerusalén. La caída del templo favoreció una nueva dispersión de los judíos.

Las condiciones de los judíos y de la administración local mejoraron sensiblemente a comienzos del siglo III de la era cristiana. Sólo más tarde, a finales del siglo IV, cuando el cristianismo se convirtió en la religión única del Imperio romano, les retiraron a los judíos los privilegios y el acceso a los cargos públicos.

Esta situación se prolongó, en líneas generales, hasta el siglo XVIII en casi todos los Estados cristianos y en los musulmanes, después de la llegada de Islam, con alguna excepción como en la España musulmana. Acorralados primeramente por los fundamentalistas musulmanes y después en 1492 expulsados por los conquistadores cristianos, los judíos sefardíes de España y de Portugal se refugiaron en el norte de África, en Asia Menor, en Holanda y en todos los lugares donde las autoridades les permitieron instalarse. Pero la principal tragedia del pueblo judío ha ocurrido en el siglo XX, entre los años 1937 y 1944, ocasionando seis millones de víctimas.

La concepción de Dios creador no fue la primaria en Israel. Las narraciones de los orígenes nos dan una visión de fe acerca de algo que siempre ha inquietado al ser humano: el sentido de su existencia en este mundo. El libro del Génesis pretende dar una visión de fe. Se expresa un mensaje religioso a través de la concepción del mundo en su época. Estos capítulos no lo son  lo más antiguo de la Biblia. Estas páginas, por su profundidad teológica, suponen una etapa cultural algo avanzada, sabios capaces de reflexionar sobre los problemas del ser humano y confrontar lo que decían otros pueblos con la fe de Israel en un Dios único y trascendente. Ambiente cultural: corte de David o Salomón.

La fe de Israel nació de la experiencia fundamental del éxodo y de la alianza. Dios es dueño de todo y lo gobierna todo, porque lo creó todo de la nada. Desde los primitivos filósofos griegos, ha seguido elaborando sistemas monistas. Monismo cuya forma religiosa era el panteísmo y cuya religiosidad era la mística.

La filosofía griega en conjunto tendía claramente al dualismo y prolongó su influencia hasta la Edad moderna. Esto no puede decirse del cristianismo en su totalidad, pues la teología cristiana, bajo el influjo de la Biblia, reaccionó desde el principio contra el dualismo de la metafísica griega clásica representado en Platón y Aristóteles, según los Padres de la Iglesia, había vencido correctamente al mundo de los dioses, acentuando la diferencia entre Dios y el mundo, entro lo divino y lo humano. La idea de la creación del mundo por Dios no permite devaluar el mundo, la materia, el cuerpo.

“Crear de la nada” se deben únicamente a Dios y a ninguna otra causa. Dios es inmanente al mundo precisamente porque es trascendente al mundo. El mundo tiene una realidad relativa. La creación ha de entenderse como despliegue de Dios en el mundo, sin que el mundo desaparezca en Dios ni Dios en el mundo. Y Dios ha de entenderse como el misterio omnipresente e inefable de este mundo, el ser humano y el mundo existe independientemente de Dios como realidad relativa.

En la Revelación Dios interviene como persona en un punto y lugar determinado de la historia y del espacio. Inicia con el hombre un diálogo de amistad, le descubre el misterio de su vida íntima y el de su designio salvífico invitándole a una comunión personal de vida y bienes.

Al crear el mundo, Dios pensaba ya en la alianza, es decir, en su designio amoroso de salvar la humanidad por medio de Israel. Israel alcanza esta convicción antes del destierro en Babilonia, pero es a la vuelta del mismo cuando se redacta definitivamente el libro del Génesis.

Según la Biblia, Dios no es presentado como el “complemente otro”. Crea el mundo de la palabra. Dios es más bien el grande y único Mago. Un mago no tiene relaciones causales con las cosas, que él presenta de repente; entre estas y él no hay más relación que la palabra.

El Dios de la Biblia se encuentra fuera del engranaje cósmico. “Él dice y existe; ordena y llega a ser”. Es un Dios distante, aunque con el solo deseo de su voluntad se hace íntimamente presente en el mundo.

Al Dios de la Biblia no le interesa crear cosas, sino poner en marcha la historia, no hacer existir, sino hacer existir en un marco salvífico de gracia. La historia supone una meta a alcanzar por la libertad. Ser libre significa opción por algo que uno pueda reconocer como verdadero bien.

La creación es “promesa” o “alianza” confiada, nunca imposición.

El Dios bíblico no lo anula todo bajo su poder, sino que posibilita la libertad humana, la interpela y la juzga como criterio supremo de valor. El reconocimiento de Dios por parte del ser humano es un don, un regalo. Conclusión principal.

Algunos documentos más antiguos de la Biblia debieron escribirse en piedra o tablillas de barro cocido. Más tarde en papiro, formando rollos. Posteriormente se transcribieron en códices, hojas superpuestas al modo de libro actual. Los códices más completos que se conservan son el Sinaítico, el Alejandrino y el Vaticano. Los dos primeros se conservan en el Museo Británico de Londres, el tercero en el Museo Vaticano.

La palabra biblia viene del griego que significa “los libros”. Pasando por el latín, se ha convertido en un nombre femenino plural: biblia. Esta formada por libros muy diversos, distinta extensión, género literario, diferentes temas y contenidos, estilos fechas y autores, que narran las intervenciones de Dios en la historia humana, del pueblo de Israel y sus promesas. En la Biblia Dios se da a conocer, se revela al ser humano, mediante acontecimientos y palabras. Unidad: considerados por los creyentes Palabra de Dios. Se considera que tienen a Dios como autor.

La Biblia judía está escrita en hebreo con algunas páginas en arameo. Unos sabios judíos llamados masoretas fijaron el sentido de un texto añadiendo las vocales, por eso se llama a veces a ese texto hebre “texto masorético”.

Los principales son: el histórico, el profético, el lírico, el sapiencial, el epistolar y el apocalíptico. La Tora o Ley está constituida por cinco libros lo que se denomina Pentateuco o “cinco rollos”.

El origen literario del Pentateuco viene de cuatro fuentes que se acercan de una manera diferente al misterio de Dios.

  • La primera es la tradición Yavista que es la de los juglares de la corte del rey Salomón. Designan a Dios: nombre de Yavéh. Dios es familiar y cercano. Nos anima a esperar en las promesas divinas
  • La segunda tradición Elhoísta, Elhoim para nombrar a Dios. Procede del reino del Norte. Resalta la grandeza del señor.
  • La tercera tradición Deuteronómica, libro del Deuteronomio. Su estilo es el de convencer.
  • La cuarta tradición sacerdotal, realizada por los sacerdotes de Jerusalén para afianzar la fe de los israelitas y protegerlos del ambiente pagano.

Sólo algunos eran leídos de manera pública y solemne en el Templo o en las sinagogas. Algunos grupos, como los samaritanos, y probablemente también los saduceos, solo admitían el Pentateuco. Las comunidades judías de lengua griega leían la Biblia en griego, incluyendo en ella algunos libros que no solían leerse públicamente en las comunidades palestinas y de Babilonia. Una asamblea de rabinos celebrada en Jamnia estableció el canon judío. Dividieron los libros en tres partes diferenciadas:

  • La Tora o Ley.
  • Profetas, o Nebiim.
  • Hagiográficos, o Ketubim.

Los libros del canon en Jamnia son llamados “protocanónicos”. En cambio se llaman “deuterocanónicos” libros admitidos en segundo lugar en el canon. Pero que los judíos palestinos no llegaron a incluir su canon. Son los libros que cristianos católicos romanos y los ortodoxos orientales han adoptado oficialmente. Los cristianos protestantes siguen el canon judío más estricto, y rechazan libros deuteronómicos.

Israel ha profundizado su experiencia de fe vivida en el corazón de la vida, ha detectado las constantes del actuar de Dios y las ha proyectado a los orígenes. Para expresar que algo pertenece a la experiencia humana más fundamental recurre a una narración concreta situándola en el origen de los tiempos, es como ir al corazón del ser.

La Revelación tiene un carácter de actualización. Los acontecimientos históricos se convierten en portadores de las intenciones de Dios. Dios ha roto el silencio. Ha manifestado su designio inaudito de una alianza con la humanidad con vistas a una participación de vida.

El hecho primordial de la Historia de la Salvación es la liberación de Israel de la esclavitud de Egipto. Liberación tiene un designio: la Alianza. Se inauguran relaciones interpersonales entre Dios y su pueblo.

La entrada en la Tierra Prometida culmina lo que Dios comenzó en Egipto. Realización de la promesa hecha a Abraham y el primer testimonio de la fidelidad de Dios a la Alianza.

Cuando el Pueblo de Israel entró en la Tierra Prometida, pasó de ser esclavo a ser libre.

Los antiguos pueblos politeístas atienden sobre todo a la naturaleza. Las religiones de la India, de China, de Persia están centradas en una sabiduría, mucho más que la historia.

Para Israel el tiempo es lineal: tiene un principio y un fin. La salvación se realiza en la historia temporal: esta vinculada a una sucesión de acontecimientos que se desarrollan según un designio divino.

La Biblia no será otra cosa que el relato de esta historia que apunta y se orienta a la salvación de la historia.

La itinerancia del pueblo de Israel no es un mero vagar sin norte, sino un movimiento bien correcto, con sus objetivos y su localización bien determinados: es la salida de Egipto, la travesía del desierto y la entrada en la tierra prometida; es la marcha de la libertad, el movimiento de toda la humanidad hacia su liberación. Persona bíblica convencida de que la historia está abierta y de que todavía no se ha desvelado todo su sentido.

“Pensamiento mitológico” se distingue del “pensamiento científico”.

Los griegos concebían el mundo como un cosmos, es decir, como un complejo armónico y coherente, regido por leyes inmutables; en cambio los judíos lo consideraban un acontecimiento en las manos de Dios. Dios se oculta tanto como se manifiesta. Esto obedece a la pedagogía divina. Profetas y salmistas repiten que Dios se oculta para “hacerse encontrar”. Aquí es donde aparece la tentación de buscar otras presencias y otros apoyos.

En la época de Jesús de Nazaret, Qumrán era centro de una gran comunidad religiosa, probablemente de la secta esenia. Los esenios perseguidos por los Macabeos, huyeron al desierto.

Los arqueólogos pudieron identificar algunas habitaciones que se habían utilizado para el estudio y el culto, otras usadas para las comidas comunales, una espaciosa cámara con tinteros y piscinas para el baño. En un cementerio situado en las proximidades aparecieron más de mil tumbas.

Los expertos en paleografía sitúan los manuscritos más antiguos en el siglo III a. C., y los más modernos en el siglo I d. C., poco antes de la destrucción de Qumrán. Hay un rollo del libro de Isaías casi entero. Otro del Eclesiastés y otro de Daniel.

Además de la importancia que los manuscritos bíblicos de Qumrán tienen para el establecimiento del texto auténtico de las Escrituras, se encontraron otros escritos que nos permiten conocer mucho mejor el ambiente palestino en que vivió Jesús.

Sólo hay un Dios, Yavéh. Yavéh es un Dios exclusivo y creador del universo que se ha escogido a su pueblo para darse a conocer a la humanidad. Transmite su palabra por medio de sus profetas, entre los que Moisés tendrá un lugar principal, y por medio de los sacerdotes o sabios.

Creer en Él significará, para el creyente judío sentirse ligado a una manera incondicional. El judaísmo: la esencia de su fe se encuentra en le sema que significa “escucha”.

Dios ha hecho una alianza con su pueblo. La religión del pueblo de Israel se fundamenta en un acontecimiento histórico. Dios ha liberado a Israel de la esclavitud, pero Israel se ha de mantener fiel a la Ley que Dios le dio. Su realización será la respuesta agradecida del pueblo hacia Dios que le ha salvado.

La Torá se convierte en una autoridad independiente, fuente de vida para un pueblo cada vez más disperso por el mundo. Para los judíos siempre había existido la opinión de que, además de la ley escrita, existía, una “Tora oral”. Este proceso de comentario de la Torá se realizó en dos fases:

  • Primera fase es la Misná.
  • Segunda fase el Talmud. Se trata de una biblioteca nacional del judaísmo.

Torá, Misná y Talmud deben considerarse como palabra de Dios revelada directa o indirectamente y hay que observa todo: prescripciones, preceptos y prohibiciones.

El desierto es literal o analógicamente el espacio entre Egipto y Canaán, el sitio donde se dio al pueblo hebreo la Tora, el sitio del primer amor. Desierto: escuela de vida muy dura, abundan las murmuraciones. Símbolo de desarraigo y a la vez de la renovación, donde Dios habla del ser humano, al margen de la sociedad.

Dios prometió la tierra de Canaán al patriarca Abraham. Este país, más tarde conocido como Palestina o Israel, ocupó siempre un lugar preeminente en el pensamiento del pueblo judío. Israel salió de Egipto, se encamina hacia esta tierra que tendrán que ir conquistando poco a poco.

A lo largo de la historia los israelitas se verán obligados a abandonar esta tierra en diversas ocasiones.

Esta lejanía de la tierra de Israel significará un cambio importante en la religión del pueblo judío. Hasta aquel momento el Templo de Jerusalén había sido su centro religioso. A partir de Diáspora y de la destrucción del Templo en el año 70, la vida religiosa de los judíos se centrará en las sinagogas.

Estas aspiraciones, después de sufrir como minoría religiosa durante muchos siglos, alumbraron el sionismo, movimiento dirigido a establecer una patria nacional y permanente para los judíos.

Para un israelita, Dios es inaccesible a los hombres. Como testimonio de la alianza que ha contraído con su pueblo, Dios hace que su gloria descanse en el templo. Signo de su presencia real en medio de su pueblo, el templo es el centro del judaísmo.

La parte más sagrada del mismo está dividida en dos partes:

·         Primera es el “Santo”.

·         Segunda: “Santo de los santos”.

El sumo sacerdote entraba allí una vez al año, en la fiesta de al expiación.

La sinagoga es un lugar de oración y de reunión para un grupo de judío. El origen de la sinagoga hay que situarlo en la época del destierro. Los que siguen en Palestina no tienen templo. Los sacrificios son imposibles. Los judíos se reúnen para escuchar la lectura y meditarla. Los lugares de reunión que se reservan para esta práctica son las sinagogas.

Primero la circuncisión. Segundo el Bar-Mitzvah: Al niño judío se le considera responsable de su vida religiosa a partir del momento de la celebración de esta fiesta, tiene lugar el sábado siguiente de cumplir trece años. Tercero la oración: Por tradición, los judíos rezan tres veces al día. Se cree que estos tres momentos de oración corresponden a los tiempos en que los sacrificios se ofrecían en el templo de Jerusalén. El cuarto el Koxer, “limpio” o “puro”. Las leyes relacionadas con la alimentación de los judíos están también vinculadas al culto del Templo. Analogía ente la mesa de la casa de cada persona y la mesa del Señor. El quinto el sábado: Cada siete días se celebra el shabat, día en el que no se realiza ningún trabajo. Acto simbólico de abstención, lo judíos devuelven el mundo a su dueño, es decir, a Dios.

Se llama Ros Hasanna y celebra la creación y el juicio del mundo por parte de Dios. Los diez mandamientos siguientes a la fiesta se dedican al autoexamen y al arrepentimiento.

La fiesta más sagrada del año religioso judío es el Yom Kippur. Se realiza el día de conclusión de la penitencia de los días del año nuevo. Se caracteriza por un día de oración, ayuno y confesión pública de los pecados. Es el día en que el sumo sacerdote entra en el “Santo de los santos”. Hoy no hay templo ni se ofrecen sacrificios. La expiación se realiza a través del arrepentimiento. El creyente hace un día de ayuno, pasa el día en la sinagoga vestido de blanco, renace al tercer día.

La fiesta de los Tabernáculos es una celebración alegre en la que se da gracias a Dios por al recolección y por la bondad que tuvo de asistir a los hebreos en su larga travesía por el desierto desde Egipto hasta la tierra de Israel. Se celebra cinco días después del día de la expiación, y dura una semana.

La fiesta de Simchat Torá: celebración gozosa de acción de gracias por los libros de la ley. El servicio religioso se caracteriza por una gran alegría y los rollos de la Ley son llevados en procesión alrededor de la sinagoga con cantos y danzas. Se lee solemnemente el último pasaje del libro del Deuteronomio y se comienza de nuevo a leer los primeros versículos del libro del Génesis; así durante todo el año se lee toda la Ley.

La fiesta de las luces o la Hanuka: mismo tiempo fiesta de la Navidad. Celebración en memoria de la victoria de Judas Macabeo sobre los sirios y la rededicación del templo de Jerusalén. Dura ocho días y cada día se enciende una vela de un candelabro de ocho brazos.

Fiesta del Purim se conmemoran los hechos del Libro de Ester. Tiempo de reuniones, se visten de manera extravagante, comen dulces especiales. Se celebra entre febrero o marzo.

Pascua o Pesah, coincide con la pascua cristiana. Conmemora la liberación del pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto. Comida especial: el pan es sin levadura y yerbas amargas.

A la pascua sigue un período de siete semanas de luto, recuerda el fracaso del levantamiento del pueblo judío contra Roma en el siglo II. Fiesta de Pentecostés, otra fiesta de la recolección. Se celebra cincuenta días después del segundo día de pascua y conmemora la entrega por parte de Dios a Moisés en el Sinaí de la Ley.

Fiesta del Nueve de Av, día de llanto y ayuno, se conmemora la destrucción del Templo por parte de los romanos el año 70 d. C. En este día desaparecen todos los adornos de la sinagoga.

Antes de instalarse en la tierra prometida, los hebreos visitaban lugares relacionados con la presencia de Abraham y de Jacob. Con la destrucción del Templo por parte de Salomón, Jerusalén acoge las tres fiestas de peregrinaje, como está escrito en el libro del Deuteronomio:

·         Fiesta de los ácimos.

·         Fiesta de las Semanas.

·         Fiesta de los Tabernáculos.

Después de la destrucción del Templo en el año 70 d. C., el acceso de los judíos a Jerusalén se hizo difícil. Los creyentes se rasgaban las vestiduras en señal de luto. De ahí viene que el muro occidental, resto del antiguo Templo de Salomón, se llame “muro de las lamentaciones”.

Floreció gracias a la enseñanza de dos escuelas: escuela práctica con sede en Alemania, se concentró oración y meditación, y la especulativa de la Provenza y la España de os siglo XII y XIV. Cábala significa “tradición” o “recepción de un don”; es la Torá oral que Moisés recibió en el Sinaí, al mismo tiempo que la Ley escrita en las Tablas.

La Cábala se desarrolló en España englobando otras muchas tradiciones anteriores como Talmud, Libro de la creación, decano de la cosmología cabalista hebrea.

En la Cábala a Dios se le conoce como el “sin límites”.

Por lo general se considera a la Cábala una doctrina mística de la religión judía, pero en realidad es algo más que eso. Designar a la Cábala como una mística, virtud de su búsqueda de lo absoluto y de su persecución del contacto divino es por encima de todo una manifestación creadora del espíritu judío.

La Cábala, cuyo objeto escrito es la Torá es práctica. Su finalidad es ética, su resorte es la acción. El cabalista medita el libro de la Torá, para asegurarse de cumplir todo lo que en él esta escrito.

Cuando Dios creó el mundo, cedió al ser humano muchas de sus prerrogativas soberanas; le dotó de inteligencia y de libertad: lo hizo a su imagen y semejanza, hizo de él su compañero y se ha ligado a él mediante los lazos del conocimiento y del amor. Dios no ha suprimido la distancia que le separa de la humanidad. Es verdad que el ser humano puede trepar por la escala que conduce hasta los cielos, pero necesariamente habrá de descender de nuevo a la tierra.

Lo que pretende la persona de la Cábala es realizar su condición activa de hombre de Dios mediante el “encadenamiento” que es un modo de vida, que se manifiesta en la acción humana.

El ascetismo nunca ha tenido por objetivo la exaltación del sufrimiento. Su papel es educativo: el ser humano debe habituarse a la moderación, templanza, a renunciar a una parte de sus bienes en favor de los demás. La persona cabalista se conforma con el sentido que el su Autor le indica: el de la santidad.

Lo que la persona cabalista pretende es purificar su personalidad en el encadenamiento. Se compromete ante Dos en la realización de la Torá. Busca un modo de vida en el que coloca la cotidianidad en armonía con Dios, a fin de restablecer la unión que existía originariamente entre el Creador y el mundo, recobrando el estado de antes de la caída.

El ser humano recibe libre y directamente este don divino, pero es incapaz de penetrar en la sustancia de Dios.

Dios ha unido el cielo con la tierra, con una “cadena vertical”, a causa de su amor por el ser humano. Esta cadena se halla en permanente oscilación. Cada persona, como individuo, y cada pueblo, colectivamente, tiene el deber de conservar la relación con Dios. Pero es a Israel a quien corresponde esta responsabilidad. Es el “corazón de las naciones”. Los hombres, en virtud de su libertad, pueden retrasar con sus actos la realización de los designios del Creador. Pero no pueden impedirlos de una manera definitiva. Dios se muestra a Israel, para que Israel lo presente ante el mundo.

La Torá fue prevista antes de la creación del mundo y en ella está contenida al mismo tiempo la constitución cósmica y la constitución de Israel. La comunidad es guardiana de la Torá. Nadie puede abarcarla en su totalidad y poseerla en su conjunto.

Hay seiscientos trece mandamientos.

La experiencia cabalística no es transmisible.

Existen dos escuelas cabalísticas:

·         La alemana, centrada en la oración y meditación.

·         La hispana que derivo hacia la especulación y la teosofía esotérica.

La cábala hispanojudía medieval, la forma más importante del misticismo judío. La cábala medieval es un sistema teosófico que se basa en el neoplatonismo y el gnosticismo y se expresa a través de un lenguaje simbólico. La Cábala ha sido llamada “ciencia de la verdad”.

La teosofía zohárica se concentra en la naturaleza e interacción de los diez reinos como símbolos de vida interna y procesos de la naturaleza divina. El Zohar da una interpretación cósmica y simbólica del judaísmo y de la historia de Israel en la cual la Torá y los mandamientos, al igual que la vida de Israel en el exilio, se convierten en símbolos de los sucesos y procesos de la vida interna de Dios.

Sistema menos esotérico y más popular de la nueva Cábala. La cábala luriánica del siglo XVI desarrolla de forma dramática y con graves consecuencias el aspecto cósmico del Zohar. La tarea humana, a través de la oración y el cumplimiento de los mandamientos, se convierte en nada menos que la redención del mundo y la reunificación con la esencia de Dios. Cábala movimiento popular mesiánico, que más tarde desembocó en el mesianismo sabático y, en el siglo XVIII, en el hasidismo.

Los judíos asquenasitas proceden de Europa central y de Francia, y se extendieron por Polonia y Rusia. Los judíos sefardíes proceden de España.

En el aspecto religioso se pueden distinguir las siguientes tendencias en el Judaísmo actual:

a)      Judíos ortodoxos: Dan gran importancia al cumplimiento de la Ley de Dios.

b)      Judíos hasidim: Son una branca de los judíos ortodoxos.

c)      Judíos reformistas o liberales: Son muy individualistas y no admiten imposiciones autoritarias.

Judíos conservadores: Quieren conservar las tradiciones del pueblo judío.

Prof. María del Carmen Picón Salvador

Parroquia Santa María de los Ángeles